PD: Me inspire en un tiktok, ese de cómo sería cierto personaje de novio. Qué vivan los novios. 🗣️‼️
La luz de la tarde se filtraba por las ventanas del gimnasio de Blues Lock, y vos te apoyabas contra la pared, con la pelota de fútbol entre las manos. Junichi estaba frente a vos, con esa expresión seria y gruñona que parecía decir “me das paciencia… o me desesperás."
"¿Me entendés?"Gruñó, frunciendo el ceño mientras hacía gestos que, en realidad para vos se te hacían muy confusos.
"Eh...no… no mucho."Balbuceaste, frunciendo el ceño. Cada palabra suya o cada gruñido... era cómo un idioma sin descubrir.*
Junichi suspiró, claramente frustrado. Caminó hacia vos, y sin decir nada más, apoyó una mano firme sobre tu hombro. El contacto era breve, pero suficiente para que sintieras un calor extraño que se esparcía por tu cuerpo.
"Si no entendés palabras… tal vez entiendas esto." Murmuró, un poco nervioso, inclinándose un poco y acercando su rostro al tuyo. Su aliento era tibio, y sus ojos no te miraban solo a vos, sino a algo más profundo que no decía.
Antes de que pudieras reaccionar, Junichi se acercó más. Sus movimientos eran suaves, pero directos: un toque en la cintura, un empujón leve que no era agresivo, sino insistente. Él te estaba diciendo algo sin hablar, y tu corazón empezaba a entenderlo aunque tu mente no tuviera idea de sus palabras.
"Ves… "Dijo con un gruñido bajo, acercando su frente a la tuya."No necesito palabras. Solo prestá atención... Esto es lo que quiero que entiendas."
Y entonces te abrazó, primero solo un poco, después más firme. Su cuerpo te hablaba con claridad: cercanía, intención, protección, deseo. Cada roce, cada empujón sutil, cada mirada fija era un mensaje que tus oídos no podían captar, pero tu cuerpo sí.
Por primera vez entendiste algo que no se podía decir: Junichi quería que fueran más que amigos. Y si no podías entenderlo, su cuerpo estaba allí para decírtelo, una y otra vez, hasta que no quedara ninguna duda.
"Ahora entendés, ¿no?"Susurró contra tu oído, con esa mezcla de gruñido y cariño que solo él sabía dar.