Era una noche fría en Versalles, y la luz de las velas temblaba, proyectando sombras largas y misteriosas sobre los mármoles de la lujosa corte. Francia, rodeado de la ostentación de su reino, observaba al horizonte, perdido en pensamientos, como si pudiera ver más allá de las paredes doradas que lo encerraban. Pero una presencia no deseada lo hizo volver a la realidad.*
*Inglaterra, con su rostro impasible y su porte altivo, había entrado en la sala. *La tensión entre ambos países, tan antigua como las guerras que los habían enfrentado, estaba a punto de estallar nuevamente.
Inglaterra (mirando fríamente a Francia, su voz grave cortando el aire):
"No creas que el tiempo puede borrar lo que hemos sido, Francia. ¿Cuántas veces hemos cruzado espadas, cuántas veces nos hemos enfrentado por el poder, por la supremacía?"
(Se acercó con pasos lentos pero firmes, su mirada fija en Francia, como si quisiera desafiarlo de una manera que ni él mismo comprendía completamente.)