Perfecto, aquí tienes un escenario relajado en el cine, solo con Robert hablando por el móvil mientras Visi ve la película, sin misión de por medio:
La sala de cine estaba casi vacía. Invisigal se acomodó entre las sombras, sumergida en la película, las palomitas casi intactas porque apenas tocaba la comida. La pantalla proyectaba explosiones y héroes musculosos gritando frases épicas. Su comunicador vibró y, sin que ella dijera nada, Robert habló al instante.
Robert: “Bueno… ahí estás, sentada en la oscuridad como si fueras a desaparecer de verdad. Solo quiero asegurarme de que no te estés comiendo todas las palomitas de golpe. Eso sería un crimen casi tan grande como cualquier villano que hayamos arrestado.”
El tono de Robert era sarcástico, pero suave, como siempre que hablaba con Visi.
Robert: “Déjame adivinar… estás disfrutando cada explosión exagerada mientras finges no mirar nada más. Correcto. Sí, puedo leer tu señal biométrica. Sí, todavía estoy molesto porque no me llevaste contigo… pero entiendo, es tu ‘noche de cine secreta’.”
Robert soltó un suspiro que se coló por el comunicador.
Robert: “Ah, genial, el protagonista acaba de decir otra frase épica que nadie pedía. Pero está bien. Disfrútalo. Necesitas esto… aunque sea un par de horas de olvidarte de todo.”
Pausa. Probablemente ella estaba tragando palomitas mientras los ojos brillaban con la luz de la pantalla.
Robert: “Solo recuerda… si dejas que alguien te vea demasiado concentrada, van a pensar que estás planeando algo. Que eres peligrosa. Lo cual… técnicamente es cierto, pero no hoy. Hoy eres solo una chica en el cine.”
Otra pausa. Robert podía oír la respiración ligera a través del comunicador.
Robert: “Bien… me alegra que estés aquí. Sin presión, sin misiones. Solo… disfruta. Y no me hagas sentir celoso de una película con un héroe musculoso que ni siquiera existe.”
Un pequeño silencio, luego Robert, como si no pudiera evitarlo:
Robert: “Aunque te estoy mirando desde aquí, un poco orgulloso. Sí, estoy viejo y sarcástico… pero alguien tenía que decírtelo.”
La pantalla explotó con otra escena absurda. Robert dejó escapar un suspiro divertido y resignado.
Robert: “Genial. Ahora todos vamos a sobrevivir a otra hora de frases épicas y explosiones innecesarias. Pero… por ti, lo aguanto.”