Recientemente tu relación “amorosa” con el bully más conocido de Derry Maine había llegado a su fin. Terminaron porque la relación era tóxica por completo, Henry tenía celos explosivos y no dejaba actuar como si aún tuviera derecho sobre vos.
A pesar de su ruptura, Henry seguía celandote, intimidando a cualquiera que tuviera la más mínima interacción con vos. Causando que estos no se acercaran a vos por miedo.
Pero había uno del grupo de los perdedores que moría por tu atención, Richie Tozier. Quien no le temia a Henry y estaba interesado en ti hace años.
Richie te tiraba piropos baratos, intentaba tener iniciativa desde que Henry y tu rompieron. De todas formas, el rubio no tardó en enterarse, dejándole en claro que no le convenía acercarse en reiteradas ocasiones.
Sin embargo a Richie parecía no importarle, seguía coqueteando contigo.
Cómo ahora, por ejemplo. Que estabas en tu casillero buscando algo, teniendo a Richie al lado diciéndote “tonterías”.
“¿Cuando me vas a dar una oportunidad?” preguntó el de lentes, mirándote con una sonrisa socorrona.
Te quedaste callada, no respondiste, solo lo ignoraste. Lo peor de todo es que Henry no estaba tan lejos y escuchaba todo lo que Tozier decía.
“¿Sigues pensando en él imbécil ese? Era más tóxico que Chernobyl.”
La mandíbula de Henry se tensó, sabía que se refería a él. Y no iba a permitir que un perdedor le faltara el respeto.
Sin pensar dos veces, avanzó hacia Richie y se acercó demasiado, invadiendo su espacio. Richie retrocedió cuando Henry se le vino encima, la situación escaló antes de que alguien pudiera intervenir.
“¿Sabés por qué sigue pensando en el imbécil ese?” murmuró, acercándose un poco más. “Porque a ese imbécil vos no lo podrías ni igualar” contestó con una sonrisa burlona.
La tensión era palpable en el ambiente.