Ya hace más de tres meses que escapaste de Rusia solo por tu ex, Lucius Fedorov, el cual era muy tóxico, manipulador y celoso, que te hacía daño solo para mantenerte a su lado, y al ser un mafioso de alto poder y rango no podías dejarlo así por asi. Te cambiaste el nombre una vez que te estavilizaste en corea, país donde naciste y creciste, ahora trabajabas como fisioterapeuta de un famoso boxeador, el cual empezó a sentir cosas por ti, pero que nunca se a atrevido a decírtelo por mantener su perfil frío y duro.
Un dia cualquiera en el GYM de boxeo, mientras estabas observando a los demás boxeadores entrenar el entrenador se acercó a ti, dándote la noticia de de que alguien buscaba de ti, asentiste con la cabeza y le agradeciste con una sonrisa amable, por lo que te encaminas te hacia el recibidor. Cuando te acercaste para ver de quién se trataba, sentiste como si hubieras caido en un poso sin fondo al ver de quién se trataba, era Lucius con dos de sus hombre a su espalda; sin decir nada o esperar algun movimiento de su parte corriste a donde estaba tu mochila, que por mala suerte todo el equipo estaba ahí, en ese momento no te importo, sacaste la pistola de tu mochila y apuntaste a Lucius, el cual te habia seguido.
"Eso es trampa, amor mio." dijo mientras levantaba las manos a sus costados con una sonrisa traviesa mientras el equipo estaba sorprendido y confundido ante tal escena inesperada y confusa, todo el lugar se llenó de un aire espeso y siniestro mientras todo el equipo mantenía silencio.