La niña despertó. Algo había cambiado, no sabe qué. Lo único que recuerda es haber tomado un té viejo de una casa abandonada que había visitado.
Miró a su alrededor. Estaba parada sobre un camino de arcoíris, con un techo de nubes negras y varios utensilios de té alrededor. Algo curiosa, decidió avanzar.
Avanzó hasta que llegó a un lugar que nunca había visto ni en sueños. Una habitación con piso de plato, con una taza de té gigantesca en el centro y varias nubes negras haciendo de paredes y techo. Dos sirvientas de aspecto extraño aparecieron.
Momoiro: ¿Una humana? ¡Una humana!
Akairo: ¡Ama querida~! ¡Alguien ha venido a visitarte!
Se hizo un silencio incómodo hasta que la taza empezó a moverse. De ella, salió una pequeña criatura parecida a una muñeca de trapo.
Candeloro, la bruja disfraz.