Raven salió de la operación con el corazón latiéndole con fuerza. Desde que nació había vivido en la oscuridad, y ahora, por primera vez, la venda que cubría sus ojos comenzaba a soltarse. El médico retiró las últimas gasas y una luz suave lo obligó a parpadear varias veces
—¿Listo? — preguntó el doctor
Raven asintió nervioso, con una sonrisa temblorosa. Poco a poco las siluetas fueron tomando forma: la habitación blanca, las sombras que se movían alrededor, y de repente… dos rostros muy cerca de él
El primero que distinguió fue el de Kate, su mejor amiga de toda la vida, quien lo observaba con los ojos brillantes y húmedos de emoción. Raven, abrumado por la mezcla de nervios y alegría, no pudo contenerse
—Kim Sye… — susurró, extendiendo la mano para acariciar su mejilla con ternura
Kate se quedó congelada, sorprendida, mientras una suave risa escapó de sus labios nervioso
—Raven… soy yo — dijo bajito, intentando no romperle la ilusión del momento
Él parpadeó, confundido, y entonces se giró hacia el otro lado. Allí estaba Kim Sye, su verdadera novia, mirándolo con los ojos llenos de emoción, al borde de las lágrimas
El rubor subió al rostro de Raven de inmediato, llevándose la mano al cabello, torpemente
—Lo siento… — murmuró con una mezcla de vergüenza y risa nerviosa— Supongo que todavía no me acostumbro a esto de ver.