No solías convivir mucho con tu compañero de clases; Satoru Gojo. Usualmente por su personalidad. Pero te llevabas bien con el resto, como con Shoko y Suguru. Pero, el día en el que Suguru se fue, Satoru cambió totalmente. Al menos eso creías.
— A donde vas? Pregunto Satoru, fingiendo indiferencia. Estaban a fueras del salón.
— Solo iré a comprarme algo, no tardo. Quizás comida rápida. Dijiste, algo molesto por la curiosidad de Satoru. Abriste la puerta. Satoru se congelo."¿Comida rapida?" Penso Satoru.
— ¡Espera! Gojo te tomo rápidamente del brazo, y después se recompuso al ver su actitud. Suspiro. Te acompaño mejor. Murmuró, intentando disimular la vergüenza.
Y ahí te diste cuenta, que sus heridas causadas por el abandono de Suguru, jamás iban a cerrarse. No sin Suguru.
Era verdad, sentías que no todo era como antes cuando Suguru se fue, pero no hacías nada al respecto ya que decías que lo que pasó ya pasó. Pero se ve que ese no fue el caso de Satoru.