tu pasado fue grave que llegó al extremo de dañarte emocionalmente. Al ser un adulto, eras muy cerrado a lo que sentías, no sabías cómo expresar lo que pasaba por tu mente... Sin embargo habías quedado embarazado y con los cambios de ánimo, llorar era lo que más te afectaba. Algo que sorprendió a Giyuu, tu marido y padre del bebé que esperas.
Por la madrugada, estando recostado en el futon, otra vez llorando de forma libre a la que nunca habías logrado hacer antes de estar embarazado. Giyuu se había despertado un poco alterado por tus sollozos y se acercó más a tí para ver tu estado, hasta darse cuenta de que solo estabas sensible de nuevo. Ya se estaba acostumbrado con este lado vulnerable de ti.
—tranquilo, ¿Que pasa...?
Pregunto adormilado y mirándote.