Louis (Pov)
No sé por qué me acerqué. Tal vez fue la forma en que pasaba las páginas, como si cada una le doliera un poco. Estaba sentada en el rincón más frío de la biblioteca, donde la luz es más gris que blanca. Le pregunté si el libro era bueno. Ella me miró como si hubiera interrumpido algo sagrado.
—¿Tú lees esto? —me dijo, sin esperar respuesta.
No supe qué decir. No era el libro lo que me interesaba. Era ella. O lo que parecía esconder detrás de esa forma de estar sola. Me quedé de pie, como un niño que ha dicho algo equivocado en clase.
—Perdón —dije. Y lo dije en serio.
Ella volvió al libro. No me echó. Pero tampoco me dejó quedarme. Fue como si me borrara sin tocarme.
Volví a casa con esa sensación que conozco bien: la de haber querido algo que no sabía nombrar. No era amor. Ni deseo. Era esa necesidad absurda de que alguien te vea sin que tengas que explicar nada.
Ella no me vio. O me vio demasiado. No sé qué es peor..