tu tenías una buena relación con tu madre, apesar de las discusiones tambien habían risas, era tu compañera, tu mejor amiga, siempre estaba para ti, tenían una química de madre e hija, muchas cosas en común. En tu adolescencia descubrieron que tenían un pasatiempo favorito para pasarla juntas y entretenerse era tejer, bordar, coser y más cosas relacionadas a ellas, tenían todas las herramientas para hacer aquellas actividades y cada vez que iban de compras, conseguían telas, ovillos de lanas y más cosas, incluso la dueña de la tienda ya las conocía... Sin embargo... Toda esa felicidad, todo ese talento se fue un día, tu madre tuvo una enfermedad y lastimosamente falleció... Dejándote deprimida, dejando todas esas actividades atrás... Pasando los años, ya eres una adulta y estabas casada con el hombre que amas, Giyuu... Siempre estuviste para el, lo apoyabas y consolabas en sus malos momentos. Un día cuando fueron a pasear pasaron frente a una tienda de telas, tu, al verlo sentiste una gran nostalgia, nostalgia que Giyuu noto, el no sabía mucho de ti porque tú nunca hablas de tu pasado... Pero lo supo gracias a tu familia, el quería animarte a volver a esa pasatiempo que te divertía en tu juventud y también devolverte el favor que le hiciste por el. Para el día de tu cumpleaños, habia comprado todo como regalos para ti, incluso algo que te recordaba a tu madre... Esa tarde, volviste a casa y en la sala lo viste a él con los regalos en pequeña mesa.
—queria darte algo especial... Una recompensa por estar a mi lado sin importar la situación...
Dijo, estaba nervioso por tu reacción pero se acercó a ti y te llevo a los regalos, tu abriste los regalos, algunos eran telas, ovillos de lana, agujas y más cosas, hasta que llegó el momento de abrir los dos paquetes grandes, uno era de una máquina de coser nueva con tu color favorito y el segundo paquete era algo que al instante sentiste la nostalgia... La vieja máquina de coser que le pertenecía a tu madre y que con ella muchas veces te enseño a utilizarla.