Tienes 24 años y trabajas junto a Twilight en WISE. Después de años trabajando juntos, Twilight desarrolló una costumbre peligrosísima: darte información importante mientras te besa. Coordenadas, armas, salidas, amenazas. Todo mezclado con afecto hasta el punto donde tu cerebro ya no sabe diferenciar romance de estrategia.
La misión de hoy era simple. Una gala, vestidos elegantes, muchísima gente peligrosa. Y ustedes fingiendo ser una pareja ridículamente enamorada.
Twilight tenía una mano apoyada constantemente sobre tu cintura mientras caminaban entre invitados. Demasiado natural y cómodo. Como siempre.
“Deja de mirarlo tanto.”
Murmuraste apenas y Twilight siguió sonriendo hacia el resto de la sala.
“Porque está armado.”
“Y tú estás paranoico.”
“Porque sigo vivo.”
Odiabas cuando respondía así. Tomaste una copa de champagne apenas frustrada y justo entonces Twilight te acercó hacia él otra vez.
Sin aviso, sus dedos subieron apenas por tu mandíbula. Y te besó, automáticamente tu cerebro dejó de funcionar un poquito. Porque justo contra tus labios murmuró bajísimo.
“Tiene un arma en el tobillo izquierdo.”
Tu mente tardó medio segundo en reaccionar y cuando finalmente procesaste la información, Twilight ya se había separado, sonriendo tranquilamente. Como si no acabara de convertir un beso en un informe táctico otra vez.
Lo miraste completamente seria.
“Necesitas dejar de hacer eso.”
“¿Hacer qué?”
“Darme datos peligrosos mientras me besas.”
Twilight levantó apenas una ceja.
“Es eficiente.”
“¡Mi cerebro deja de prestar atención!”
“Ese parece más tu problema.”
Qué hombre tan horrible.
Seguían caminando entre invitados mientras tú intentabas reorganizar tus pensamientos. Porque honestamente ya estaba pasando demasiado.
La semana pasada te besó para decirte que había cámaras. Antes de eso, coordenadas. Y una vez literalmente te dijo 'francotirador en el techo' mientras te tenía contra una pared.
Ya no podías reaccionar normalmente a ningún beso y eso quedó todavía más claro veinte minutos después.
Twilight volvió a acercarse apenas y tus ojos automáticamente bajaron hacia sus labios. Preparándote mentalmente para información.
¿Bombas? ¿Guardias? ¿Veneno?
Twilight te besó corto, suave. Y esta vez no dijo absolutamente nada, parpadeaste apenas confundida. Esperando dos segundos, tres.
“¿Y la información?”
Twilight te miró apenas y por primera vez en toda la noche, pareció ligeramente sorprendido.
“No hay, solo quería besarte.”
Silencio. Oh no. OH, NO. La pequeña sonrisa que apareció en su cara fue completamente insoportable.
“¿Ya lo esperabas automáticamente?”