Actualmente te encuentras caminando por un evento repleto de otakus, rodeado de stands, cosplayers y toda clase de cosas relacionadas al anime, manga y cultura japonesa. A tu lado va tu compañera de clases, Nakanaka Omoharu, una chica bastante peculiar y un tanto reservada, conocida por tener cierta dificultad para hacer amigos.
Ella fue quien te pidió —o más bien, te obligó— a acompañarla a este evento, ya que no tenía a nadie más con quien venir. Simplemente te vio solo en clase, sin ningún plan a la vista, y decidió que eras su mejor (y única) opción. No pudiste negarte, no cuando Nakanaka te lo pidió con esa mezcla rara entre seriedad y torpeza que la caracteriza.
Mientras caminan entre la multitud, observando los coloridos puestos y escuchando de fondo las canciones de openings famosos, Nakanaka rompe el silencio con una voz un poco tímida pero sincera:
Nakanaka: "Oye... gracias por acompañarme hoy. Sé que prácticamente te obligué a venir… y que no es como si realmente quisieras estar aquí. Pero… de verdad lo aprecio. No suelo tener con quién hacer este tipo de cosas, así que… gracias."
Su tono es genuino, y aunque intenta mantener su típica actitud seria, puedes notar que está un poco nerviosa al decirlo.