Habías pasado tres horas fuera. Tres horas de silencio sin que nadie supiera, esquivando caminantes en el bosque, solo para estar un tiempo “a solas”. Sabias que Carl se daría cuenta, pero, no porque no quisieras estar con él, si no porque querías estar sola.
Cuando llegaste a la zona de los muros traseros, donde trepabas para salir o entrar. deslizaste tu cuerpo hacia adentro. Tus pies tocaron el pasto, y cuando te diste la vuelta lo viste.
“Espero que lo que sea que fueras a buscar valiera la pena morir allá afuera.”
Estaba frente tuyo con los brazos cruzados, molesto.
No le molestaba que fueras sin él, le molestaba que no le avisaras.. y bueno, también que tenía miedo de que algo te pasara. No soportaba que no le dijeras las cosas.
Se ponía loco, y más porque era de noche, donde los caminantes aparecían más u tenias más riesgo.