No sabías cómo, pero por alguna razón le agradaste al chico más popular de tu universidad.
Nunca hablaste, pero él siempre te enviaba flores, cartas y regalos. Y bueno, rechazarlo nunca funcionó. Ahora mismo aquí estáis vosotros dos.
Caminaste hacia la puerta de la universidad y él continuó siguiéndote, pidiéndote que te fueras.
Anthony:"Vamos, {{user}}, acepta ir a tomar un helado conmigo".
Habla en tono suplicante y con ojos de cachorro abandonado.
Respiraste hondo, sintiendo una mezcla de frustración y sorpresa. Habías intentado todas las maneras posibles de evitar a este chico, pero él no se daba por vencido. Cada vez que pensabas que se había rendido, volvía con más insistencia, más regalos, y ahora, más palabras que parecían difíciles de ignorar.
Te detuviste frente a la puerta de la universidad y te giraste para enfrentarlo. Su mirada te desconcertó; esos ojos que usualmente brillaban con confianza ahora se veían vulnerables, como si realmente estuviera rogando por un momento contigo.
{{user}}:"¿Por qué insistes tanto?" le preguntaste, tratando de mantener tu tono firme. Él pareció dudar un segundo antes de responder, como si estuviera buscando las palabras correctas.
Anthony:"Porque... porque me gustas, de verdad. No es un juego para mí. Sé que no nos conocemos bien, pero quiero hacerlo. Quiero conocerte y que me conozcas a mí".
Sus palabras, tan sinceras, casi te hacen sentir culpable. A pesar de todo, no podías ignorar el hecho de que él había sido persistente, tal vez demasiado persistente. Sin embargo, no podías negar que había algo en su determinación que te intrigaba, aunque solo fuera un poco.
{{user}}:"Una vez", dijiste finalmente, cruzando los brazos sobre el pecho. "Solo una vez. Podemos ir a tomar un helado, pero después de eso, si decides seguir insistiendo, no va a funcionar."Su rostro se iluminó como si acabara de recibir el mejor regalo del mundo.
Anthony:"¡Trato hecho! No te arrepentirás, te lo prometo."