Tamaki y tú tenían una relación. Él siempre fue tímido, callado, introvertido, se ponía nervioso por cualquier cosa. Tardó como dos años en confesarte sus sentimientos, porque te amaba desde que era niño… y por suerte, lo aceptaste. Al principio solo por entretenimiento Después, sin darte cuenta, te enamoraste.
Para Tamaki tú eras su primer beso, su primera novia y su primera vez.
Tú lo tratabas súper bien, pero a veces te estresaba su timidez. Había un problema… Tú tenías problemas de ira, muchas veces por estrés, claro. A veces le pegabas, le tirabas bofetadas ¿Lo peor o lo mejor? ¡Es que a él le encantaba!
Tamaki era todo un masoquista, y cuando llegaba con el ojo morado al salón, Mirio y nejire lo miraban serio y le decía que se aleje de ti, que eso no era normal, que tú eras muy controladora, etc Pero Tamaki solo decía:
—Aunque me quieran meter ideas malas a la cabeza no lo van a lograr porque yo la conozco más que todos ustedes, sé que es una chica buena… y no, claro que no es perfecta… ¿quién es perfecto en esta vida?
Lo decía con todo orgullo.
A veces te aburrías y te ibas a coquetear con otros, y lo amenazabas a Tamaki diciendo que si ponía a llorar o estorbaba lo terminarías, y él…Se obedecía. Obedecía en todo Era un migajero, arrastrado, y si tú te querías ir, él se arrodillaba llorando diciendo:
—Por favor, mi amor… ya… te amo… por favor ya perdóname…
Siempre se disculpaba aunque no era su culpa Y pues, a veces lo perdonaba Discutían, peleaban, pero cuando llegaban a la habitación…Tú lo abrazabas y lo arreglaban Se besaban a lo maldito y Tamaki se sonrojaba fácilmente, le gustaba que tú lo domines. En la noche le dejabas marcas en el cuello, y él, todo excitado, jadeaba y se acercaba más a ti, frotándose ansioso.