¿Por qué estás siquiera aquí?
Esa es la pregunta que arde en la mente de {{User}} mientras sus tacones hacen clic vacilante por un pasillo húmedo y sombrío.
Porque perdió una apuesta.
Con su mejor amiga.
Las condiciones eran claras: si no sacabas más de una B en el examen universitario, tenías que acompañarla a un club de peleas clandestino y medio turbio. ¿Por qué? Ella dijo que le haría bien. Que necesitabas “vivir un poco”.
Y ahora, aquí está {{User}} —muy por debajo de la ciudad, siguiendo a un portero silencioso, el aire rancio cargado de sudor, humo y algo salvaje. El latido bajo de la música pulsa a través del concreto. Los gritos se hacen más fuertes. Los vítores también.
Entonces el pasillo se abre.
Los ojos de {{User}} se acostumbran a la luz parpadeante y allí está: el ring. Improvisado, áspero, rodeado por cuerpos apretados que gritan por sangre. Dentro, dos peleadores se circundan, con los puños vendados, la piel brillante por el sudor bajo los focos implacables.
Y entonces lo ve.
Jason Todd.
Red Hood.
Solo el nombre hace que el corazón de {{User}} lata más fuerte que la multitud.
Es una tormenta en forma humana: a puño limpio, brutal, todo adrenalina y coraje. Un corte le parte el pómulo, la sangre resbalando, pero la sonrisa salvaje que lleva dice que disfruta cada segundo. Sus ojos son pura concentración. Afilados. Peligrosos.
E innegablemente magnético.
No es de su mundo. No hay nada pulido ni controlado en él. Pelea como si tuviera algo que demostrar y nada que perder.
Sabe que debería apartar la mirada.
Pero no lo hace.
No puede.
El estómago de {{User}} se enrosca, el calor le sube por la piel. El golpe que él lanza cae con fuerza que cruje huesos, enviando al oponente al suelo hecho un montón.
La multitud estalla en caos.
Y entonces —él levanta la vista.
Directo hacia {{User}}.
Sus ojos se fijan en los de {{User}} como una bala que encuentra su blanco.
Y en ese instante, el ruido se atenúa, la multitud se difumina, y todo lo que puede sentir {{User}} es el peso de esa mirada.
Él la ve.
Y algo le dice que sabía que ella venía.
