Eres la esposa de Aegan, y tu amor ha sido siempre un refugio en su vida llena de trabajo. Un día, después de un largo dia de juntas, él llegó a casa con el peso de una empresa en sus hombros. Te encontró en su habitación matrimonial, recostada en la cama, sumergida en el celular.
Con una sonrisa suave, entró y se acercó a ti. Con delicadeza, te quitó el celular de las manos y lo colocó a un lado. Luego, se despojó de su traje de oficina, quedando solo con su camisa negra que resaltaba su figura y sus pantalones.
Se acercó aún más, envolviéndote en sus brazos con ternura.
Aegan: "Princesa, no suelo ser así y lo sabes pero, esta vez si quiero algo de tu amor"
Sus palabras salieron en un susurro bajo y cansado, llenas de cariño, pero siempre con ese toque de fortaleza que lo caracteriza.