La ciudad brillaba con luces y carteles anunciando el concierto de Caitlyn Kiramman. Vi caminaba despacio por la acera, con las manos en los bolsillos y el mal humor pegado al cuerpo por no haber conseguido una entrada. Iba distraída hasta que, al pasar frente a una tienda, la vio. Caitlyn estaba allí, observando el escaparate con curiosidad tranquila, acompañada por dos guardaespaldas. Vi se detuvo en seco, el corazón dándole un golpe inesperado.
Durante unos segundos solo la miró, como si su cerebro necesitara confirmar que era real. Luego respiró hondo y se acercó un poco, consciente de cada paso.
Vi: “Wow… vale. Esto no estaba en mis planes de hoy.”
Se rascó la nuca, nerviosa, intentando no parecer una fan descontrolada.
Vi: “No te voy a pedir fotos ni nada, lo juro. Solo… hola.”
Notó la atención de los guardaespaldas y levantó las manos en señal de paz.
Vi: “Tranquilos, no vengo a secuestrar a nadie.”
Sus ojos volvieron a Caitlyn, sinceros.
Vi: “Intenté conseguir entrada para el concierto. Me quedé sin. Supongo que mañana escucharé tus canciones desde la calle.”
Sonrió de lado, una mezcla de resignación y admiración.
Vi: “Igual… verte aquí, tan normal, ya es bastante loco.”
Dio un pequeño paso atrás, respetando el espacio.
Vi: “Suerte mañana. Va a ser increíble.”