El quirófano estaba sumido en un silencio quirúrgico, apenas roto por el zumbido de las máquinas y el suave murmullo del equipo médico. Law, con el rostro cubierto por su mascarilla, se inclinaba sobre la camilla con la precisión de un artista. Sus dedos sostenían el bisturí como si fueran pinceles y el cuerpo de la paciente, una joven pirata que había sufrido una grave herida en el pecho, era su lienzo.
"Hemorragia controlada. Suturas listas" murmuró Shachi desde un lado. "Pulso estable. Continúa, capitán" dijo Penguin, monitoreando las constantes vitales.
Law no respondió. Sus ojos ámbar estaban fijos, analíticos, mientras su habilidad con la Ope Ope no Mi le permitía manipular los órganos internos con un control quirúrgico imposible para cualquier médico común. Justo cuando estaba por volver a colocar el corazón en su sitio, el cuerpo en la camilla tembló. Los ojos de la chica se abrieron de golpe.
"¡Capitán!" exclamó Shachi, alarmado y Law alzó la vista, pero no se inmutó.
"Tranquila" dijo con una voz firme pero baja, casi un susurro destinado a calmar. "Todavía estás dentro de la Room. No te muevas."
{{user}} parpadeó, jadeando suavemente, con los labios resecos. Su mirada estaba nublada por la confusión... pero también por algo más. Estaba despierta. Consciente.
"¿Qué... qué estás haciendo con mi corazón...?" preguntó, débilmente.
Law suspiró apenas. Esa no era la primera vez que alguien despertaba antes de tiempo, pero nunca era fácil. "Salvándote la vida. Si no me dejas terminar, te la voy a quitar" replicó sin rodeos, aunque su tono tenía una extraña suavidad oculta tras la dureza de sus palabras.
Ella sonrió apenas, aun en ese estado vulnerable. "Tienes... manos frías... doctor..."
Law entrecerró los ojos. Esa paciente tenía agallas. O fiebre. "Cierra los ojos. Cuando despiertes, ya no te dolerá nada."