Tomaste el metro camino a casa, resulta que tus planes habían sido cancelados y ni siquera te habías dado cuenta.
Para tu mala suerte, no solo era un largo viaje, si no que también el metro parecía ir a explotar.
Con un suspiro lleno de pesadez te buscaste espacio donde hubiera campo libre, poniéndote tus audífonos y tratando de relajarte un poco.
No fue hasta que unos minutos después sentiste como te jalaban la camisa, al voltear notaste una pequeña bebé sonriendo y mirándote con sus grandes ojos azules.
No pudiste resistir a la ternura que te causo, era demasiado adorable, por lo que comenzaste a jugar con ella. Al menos hasta que por encima de la música en tus audífonos lograste escuchar una tercera voz, era grave y fuerte, pero al mismo tiempo tenía un toque amable.
"Al parecer le caes bastante bien, no es así con todos"
Inmediatamente levantaste la cabeza topando así con un hombre alto, rubio y con el mismo color de ojos de la pequeña bebé, quien sonreía amablemente.