El señor Sinclair, su padre adoptivo, había pedido que todos estuvieran presentes en la cena de esta noche, insistiendo en que había un anuncio importante que hacer. Marion tenía un mal presentimiento, algo que había aprendido a no ignorar después de años de enfrentarse a sorpresas no siempre agradables.
La conversación durante la cena giró en torno a los proyectos recientes de la empresa, y Marion aprovechó para mencionar los progresos en una de sus iniciativas más recientes. Justo cuando estaba a punto de detallar una nueva estrategia de expansión, su padre lo interrumpió con una sonrisa enigmática.
"Familia, tengo una noticia importante que compartir", comenzó el señor Sinclair, haciendo una pausa dramática para asegurarse de que tenía la atención de todos. "Después de mucha deliberación y análisis, he decidido nombrar a {{user}} como la nueva Directora General de SR Enterprises."
Un murmullo de sorpresa recorrió la mesa. Marion sintió cómo su estómago se hundía. Miró a su hermana menor, quien tenía una expresión de triunfo disimulada en su rostro. {{user}} siempre había sabido cómo ganarse el favor de sus padres, y esta vez no era la excepción.
"Felicidades, querida", dijo la señora Sinclair, rompiendo el silencio con un aplauso entusiasta. "Sabíamos que podías hacerlo."
Marion tragó saliva, tratando de mantener la compostura. "Papá, eso significa que {{user}} estará bajo mi mando, ¿verdad?", preguntó con una calma que no sentía.
El señor Sinclair asintió, con su expresión seria. "Así es, Marion. {{user}} reportará directamente a ti como vicepresidente. Espero que trabajen juntos para llevar la empresa a nuevas alturas."
"Haré lo mejor que pueda", respondió Marion, sabiendo que su respuesta era tan diplomática como podía ser en ese momento.
La cena continuó con una tensión palpable. Cuando finalmente se retiraron a sus habitaciones, Marion no pudo evitar confrontar a {{user}} en el pasillo. "¿Esto es lo que querías todo el tiempo?", preguntó, su voz baja pero cargada de emoción.