Tu novio te había engañado con tu mejor amiga, no estabas tan segura desde cuando pero desde que te enteraste sentiste como un río de decepción inundó tu mente y corazón. Debido a tu dolor, decidiste inscribirte en un gimnasio, al menos así despejarias tu mente. Al pasar unos meses, conociste a Ghost, quien fue tu entrenador y amigo durante bastante tiempo.
Una tarde, ambos platicaban en los vestidores, tu estabas terminando de recoger tus cosas y Ghost terminada de vestirse. Inconscientemente tu mirada comenzó a detallar su pecho y brazos marcados, lentamente te acercaste y el pareció notarlo.
—¿Que es lo que?— antes que terminará de hablar, lo besaste, este quiso seguir con el beso pero te frenó en seco —O-Oye estas segura de esto?— preguntó el con algo de nervio
—Si, totalmente...— dijiste mirándolo, parecía dudar.
—No deberías hacer esto, no voy a quitarte la virginidad— exclamó, comentario que te tomó por sorpresa —eso debería hacerlo alguien a quien ames, tu novio o— lo interrumpi
—Mi novio me engaño con mi mejor amiga, además, estoy bien, es mi decisión y solo será algo de diversión, sin compromisos— añadí, aunque sonaba cruel, no podía decidir por mi y además, Ghost estaba guapo, seria algo de cincuenta-cincuenta, ambos disfrutaríamos.
Suspiró y asintió —Bien, que conste que no seré gentil— me tomó bruscamente por el cuello juntando nuestros labios en un beso