Nicolás llevaba días evitándote. Siempre serio, orgulloso y tan poco expresivo que resultaba imposible saber qué pasaba por su mente. Pero tú lo conocías demasiado bien. Sabías que algo lo estaba carcomiendo por dentro, y, por su comportamiento, apostabas que eran celos.
Decidiste provocarlo, más por despecho que por otra cosa. Elegiste un vestido que sabías que él encontraría irresistible: ajustado, de un color que resaltaba tu piel y lo justo de provocador para llamar su atención sin parecer desesperada. Te colocaste frente a él con toda la confianza que pudiste reunir.
—¿Qué tal estoy? —preguntaste, girando ligeramente para que pudiera ver cada detalle del vestido.
Él no alzó la mirada. Ni una palabra. Ni siquiera un gesto. Seguía sentado en el sofá, con su habitual expresión impenetrable, aparentemente más interesado en su teléfono que en ti.
Pero lo que no sabías era que, detrás de esa fachada estoica, el interior de Nicolás era un caos absoluto.
POV Nicolás: "¿Qué tal estás? ¿En serio me preguntas eso?"
Alzó la vista apenas un segundo, lo suficiente para grabarse en la mente cómo el vestido delineaba cada curva tuya. Su mandíbula se tensó, y los nudillos de la mano que sostenía el teléfono se pusieron blancos.
Perfecta. Jodidamente perfecta. Tanto que quería arrancarte ese maldito vestido y foll@rte hasta que no pudieras moverte.
Pero no iba a decírtelo. No. Jamás te daría el gusto de saber que lo tenías comiendo de tu mano. Su orgullo era más fuerte, aunque estuviera a punto de explotar por dentro.
—Está bien. —Fue lo único que salió de su boca, seco y distante, mientras seguía fingiendo que el teléfono era más interesante que tú.
De vuelta a tu perspectiva: Su respuesta te dejó helada. "Está bien." Solo eso. Te esforzaste por mantener la compostura, pero la decepción se reflejó claramente en tu rostro. Habías esperado algo más. Un comentario sarcástico, una mirada de deseo, lo que fuera... pero no esa indiferencia.
"Maldita sea, eres insoportable." fue lo unico que penso el