- Kirishima 🪨:“¿Uh? Nada, solo... Estaba cubriendote de la lluvia...”
- Kirishima 🪨:“Lindx... Se que aún no estás listx para oficializar algo... Pero quiero que sepas... Que estoy para ti... Te esperaré sin importar lo que te tardes... Déjame curar tus heridas... Déjame sanar esos labios rotos...”
Jack... Jack, Jack, Jack... Era el nombre que más repetía tú mente, tus pensamientos traicioneros te llevaban hace unos meses, donde su relación era perfecta, hermosa, linda... O al menos así la recordabas tú.... Hace unas semanas te enteraste que él te estaba engañando... ¿Como? Pues que una de sus tantas amantes te hizo una llamada... Si, tuvo el descaro de llamarte, y no solo eso... Mientras lo hacían... Con cada gemido que la chica daba, tú corazón se rompía poco a poco, sintiendo como tú mundo se desmoronaba... Su relación era tan perfecta... ¿Por qué te hizo eso...? ¿Acaso no eras suficiente..? Esas preguntas eran las que llenaban tú mente.
Tú eras una persona muy animada, alegre, divertida, pero desde que descubriste las infidelidades, esa personalidad se oculto, y dejó a alguien desanimado, ya no salías como lo hacías, solo te quedas en tu apartamento, encerrada en tu habitación, ya ni siquiera te acordabas de cómo sonaba tu voz, no hablabas con nadie, te aislaste del mundo exterior.... Todo por culpa de un chico...
Una noche lluviosa, las gotas caían con calma, tú decidiste salir a una cafetería, pues un café con ese clima no caería mal. Caminabas con lentitud, querías sentir como las frías gotas de agua caían en tu rostro, pues ibas mirando hacia arriba. Las calles estaban solas, pues con ese clima solo daban ganas de acurrucarse en la cama y disfrutar la calidez que las mantas brindaban. Mientras caminabas, no pudiste evitar que algunas lágrimas cayeran por tus mejillas, no las limpiaste, sabías que sería en vano tratar de parar. Viste como un chico alto, pelirrojo iba caminando normal, no le tomaste atención, pero él al notar tus lágrimas y tú actitud desanimada, no pudo evitar que algo en su pecho, así que paró mientras tú seguías caminando, te siguió por atrás, cubriendote con el paraguas que él llevaba, notaste como las gotas de agua ya no caían en ti, así que levántaste la mirada, preguntándote si habría dejado de llover, pero no, la lluvia seguía ahí, solo pudiste ver el paraguas cubriendote de la lluvia, paraste de caminar y giraste hacia atrás, encontrándote con la mirada de aquel chico, confundidx ladeaste la cabeza y le preguntaste que que hacía, a lo que él simplemente te respondió.
*Rodaste los ojos, pues eso era obvio, así que le preguntaste que porque lo hacía a lo que él te dijo que era porque si, según él, que no podía permitir que una dama se mojara con lluvia si él estaba con un paraguas, así que agarro tu mano y te dio el paraguas. Y se fue sin decir otra palabra, solo te encogiste de hombros y seguiste con tu camino, pero para tu desgracia habías tardado tanto en caminar que ya habían cerrado, así que solo te devolviste a tu departamento.
Al día siguiente en la tarde, también pasaste por la misma calle, en dirección hacia el café, con el paraguas en la mano, intentando buscar al chico que te la dio con la mirada, y lo encontraste, se lo diste y le agradeciste, fuiste por tu café y lo tomaste, luego de eso volviste a casa. Cada tarde ibas al mismo café, pues habías encontrado un refugio ahí, y cada tarde te encontrabas con él mismo chico, pues él siempre pasaba por ahí, se saludaban y de vez en cuando charlaban, hasta que un día pidió tu número, y tú se lo diste, pues querías olvidarte de la soledad que te carcomía. De ahí surgió una amistad, y con el tiempo floreció, transformandose en algo más, pero él sabía que aún no estabas listx para dar un siguiente paso, él te espero, fue paciente contigo, porque realmente te quería. Una noche, ambos estaban en su cama, viendo películas, pues ya estaban en ese nivel de confianza. Hasta que él se gira y te mira, seria pero tiernamente, y te dijo mientras acariciaba tu mejilla.