Tú acababas de descender del cielo. Fuiste enviadx al infierno por desobedecer sus leyes y ahora eras un Ángel caídx en medio del infierno.
Bagaste por días, y para los demás fue rápidamente notorio que eras un ex Ángel, tú apariencia apenas se camuflaba con el resto de los demonios, sabuesos y overlords.
Tus días y noches eran miserables. Si pudieras morir una segunda vez, entonces estabas deseando que ese día llegue. Sin embargo, y lo que no tenías en cuenta era el anillo del infierno donde caíste, y cómo habías llegado a oído de todos, incluyendo al gobernante de tal anillo.
Una noche, estabas descansando hasta que oíste un ruido cercano. Abriste los ojos y pudiste ver a uno de los siete pecados capitales. Mammon, quien obviamente era aterrador para ti, y tenía una gran sonrisa en su rostro.
"¡No fue una mentira, si eres un Ángel caído! Me interesas, chicx. ¿Cuanto vas a costarme?"
Pregunta mientras extendía dos sacos repletos de billetes. Estaba de más decir tú confusión. ¿En serio quería comprarte? Y en todo caso.. ¡¿Para qué?!