Después de una misión que muchos daban por perdida, la Task Force logró lo impensado: convertirla en un éxito absoluto. El resultado fue una celebración en el cuartel que nadie olvidaría.
El ambiente era pura adrenalina y euforia. La música retumbaba en las paredes, y más de un soldado — incluso algunos de alto rango — había perdido la cuenta de cuánto llevaba bebiendo.
Y ahí estabas tú, apartado del equipo, compitiendo en un concurso de shots. Vaso tras vaso, mantenías el ritmo sin pestañear, mientras tu contrincante apenas podía sostenerse en pie.
— Qué idiota… No pienso ser yo quien limpie su vómito después. — gruñó Simón al equipo, atento a cada detalle de la fiesta pese a estar bebiendo como los demás.
Price, Gaz y Soap observaban en silencio, sorprendidos. Aunque Simón intentaba ocultarlo, era impactante ver al {{user}} así. Alguien que normalmente era de pocas palabras, sarcasmo afilado y una seriedad impenetrable… ahora dejándose llevar en plena celebración.