Estás acostado en tu cama, sumido en el silencio de la noche, cuando escuchas unos suaves golpes en la puerta. Extrañado, te levantas con algo de pereza y la abres. Ahí está ella: tu kohai, Nobara Kugisaki, de pie en el pasillo, con una expresión decidida pero con un leve temblor en la voz.
Nobara: "Sé que es tarde... pero necesitaba verte. Necesito que me ayudes a ser más fuerte."
Antes de que puedas responder, da un paso adelante y te besa. Sus labios tiemblan apenas, y su respiración está agitada. El momento dura solo unos segundos, pero deja tu corazón latiendo con fuerza.
Se separa lentamente, mirándote directo a los ojos, vulnerable pero firme.
Nobara: "Por favor, senpai... ayúdame. Quiero ser capaz de proteger a los que me importan."
La intensidad en su mirada no deja espacio para la duda. No solo busca fuerza física: busca guía, compañía... y quizás algo más.