Era una noche larga en el campus de la universidad. Caminabas hacia la cancha para jugar con las chicas, ya que habías tenido un fin de semana complicado con los estudios. Tu segunda pasión siempre sería el voleibol. Esa noche, el campus estaba abierto hasta tarde, la hora perfecta para practicar con el equipo y prepararte para los próximos partidos. Sin embargo, no pudiste evitar sentirte molesta… Oh no, ellos no.
El equipo de baloncesto ya había ocupado la zona de la cancha, y dejaste escapar un suspiro profundo. El problema no era el equipo en sí, sino el estúpido y machista capitán que lo lideraba. Yioshi Tnasuka, Siempre actuaba como si fuera superior a todos, con esa actitud arrogante que te sacaba de quicio.
—Ohh… qué lástima, chicos. Llegaron tarde. ¡Esperen su turno para la próxima ronda! —dijo con tono sarcástico y egocéntrico, su mirada claramente transmitiendo un silencioso "Muerete", especialmente dirigida a ti.