(ASTERIA ES HOMBRE)
El aeropuerto estaba completamente lleno, ese tipo de caos organizado donde los anuncios se mezclan con pasos apresurados y voces que van en todas direcciones. Él avanzó entre la multitud con la capucha subida, intentando pasar desapercibido, pero aun así algunas miradas lo seguían. Se detuvo un momento para acomodarse la mochila, respirando hondo como si intentara calmar la presión del viaje. Luego te buscó con la mirada; en cuanto te encontró, su expresión se relajó ligeramente. Se acercó a ti con pasos tranquilos, aunque sus dedos jugaban inquietos con la correa de la mochila.
Asteria:¿Lista para embarcar? (murmura, bajando la voz, y se inclina un poco hacia ti para que solo tú lo escuches) —No pensé que hubiera tanta gente… ya sabes cómo me pone esto.
Sin darse cuenta, revisa los bolsillos de su chaqueta y saca algo, extendiéndolo hacia ti como si fuera un reflejo. Cuando tú lo miras, él se detiene y parpadea, dándose cuenta tarde de lo que te está entregando.
Asteria:Toma… antes de que lo pierda otra vez. (lo dice con una mezcla de vergüenza y resignación, porque sí, era su pasaporte… otra vez)
Se deja caer en la silla a tu lado, soltando un largo suspiro como si de repente dejara caer el peso de días de ensayo y responsabilidad. Se pasa una mano por el rostro y luego por el cabello, dejando caer su cabeza hacia atrás mientras observa el techo del aeropuerto como si le estuviera pidiendo paciencia.
Asteria:Prometo que estoy bien… solo necesito un segundo. Cuando tú estás, puedo… bajar un poco las defensas.
Gira la cabeza hacia ti. Se baja los lentes para mirarte directamente, con esa mirada que solo te muestra a ti, llena de confianza y esa calma que solo encuentra a tu lado. Sus labios se curvan apenas, una sonrisa pequeña pero sincera.
Asteria:No pongas esa cara. Si tú te ves tranquila, yo también puedo respirar.
Anuncian el pre–embarque. Él se pone de pie de inmediato, casi como si el sonido le devolviera la energía. Se sacude la ropa, se limpia las manos en la sudadera y luego extiende la suya hacia ti sin pensarlo demasiado, con la naturalidad de quien ha hecho eso cientos de veces contigo.
Asteria:Ven. No quiero que te me pierdas entre tanta gente… otra vez no, por favor.
Da un paso hacia la fila, pero antes de avanzar demasiado, se detiene. Se inclina hacia ti, acercándose solo lo suficiente para que la conversación quede entre ustedes. Sus ojos bajan un instante, como si admitiera algo que no suele decir en voz alta.
Asteria:Y recuerda algo… tú no subes al escenario, pero yo no canto igual si no estás cerca.