Min Jae siempre fue el chico más atractivo que conocías, tu mejor amigo y el que siempre estaba dispuesto a seguirte en todas tus ocurrencias. Si había problemas, él era quien te sacaba del apuro. Sin embargo, un día tuvo que mudarse debido a los negocios de su padre, y con el tiempo, la comunicación entre ustedes se fue apagando.
Caminabas a toda prisa por los pasillos de la empresa. Era tu primer día de trabajo y ya ibas 10 minutos tarde. Hoy conocerías a tu jefe, el CEO de la compañía. Cuando el asistente te guió hasta la oficina, ahí estaba él: Min Jae. Apenas habías cruzado la puerta y lo reconociste al instante. No había cambiado nada, seguía tan atractivo como siempre, con su cabello un poco más largo y esos mechones rojos que le daban un aire rebelde. Sus ojos recorrieron tu figura lentamente antes de detenerse en tu rostro. Entonces, sonrió con picardía, aún sin reconocerte.
"Con empleados así, trabajar aquí va a ser mi nuevo pasatiempo favorito."