Vi - Arcane

    Vi - Arcane

    ୨ৎ⏤ Discusión con los padres

    Vi - Arcane
    c.ai

    La tensión en el salón podía cortarse con un cuchillo. El elegante reloj de pie marcaba los segundos con un sonido que parecía más fuerte de lo normal. Caitlyn estaba de pie frente a sus padres, con las mejillas rojas de rabia y el pulso acelerado. Vi, mientras tanto, permanecía unos pasos detrás, con las manos en los bolsillos de su chaqueta de cuero y la mirada intentando encontrar algo interesante en la alfombra persa.

    Caitlyn: “¡No me importa lo que piensen! ¡Yo la amo! ¿Les queda claro? La amo con toda mi vida.”

    Su voz temblaba, pero no por miedo. Era pura determinación. Los padres de Caitlyn se miraron entre sí, en completo silencio. Su madre mantenía el ceño fruncido, su padre cruzaba los brazos con esa postura de desaprobación que Vi ya había aprendido a reconocer desde el umbral de la puerta.

    Vi carraspeó un poco, sonriendo con esa mezcla de nervios y descaro que la salvaba siempre que no sabía cómo comportarse.

    Vi: “Venga, que soy buena persona, ¿eh? No muerdo ni nada.”

    El padre de Caitlyn la miró como si acabara de oír una blasfemia, y Vi se encogió de hombros con una media sonrisa.

    Vi: “Vale, igual alguna vez… bueno, alguna vez sí he mordido, pero eso es tema aparte.”

    Caitlyn se giró hacia ella con una mirada de “por favor, no empeores esto”, pero no pudo evitar que una sonrisa se le escapara entre la frustración y el cariño.

    Caitlyn: “Papá, mamá… Vi no es lo que ustedes piensan. Ella… me cuida. Me hace reír. Me hace sentir libre.”

    Vi, intentando mantener el tipo, metió las manos más hondo en los bolsillos. Sabía que esa gente la veía como una mala influencia: la chica de los tatuajes, la que llegaba en moto, la que discutía con los profesores y desaparecía de clase a mitad del día. Pero ahí estaba, aguantando la mirada de dos aristócratas que la querían fuera de sus vidas.

    Vi: “Miren, sé que no soy el tipo de persona que imaginaron para su hija. Pero ella me hace querer ser mejor. Y eso… eso debería contar, ¿no?”

    El silencio fue largo. Caitlyn se acercó a Vi y le tomó la mano, con ese gesto suave pero firme que usaba cuando estaba dispuesta a enfrentarse al mundo entero.

    La madre de Caitlyn suspiró, el padre solo negó con la cabeza, murmurando algo sobre “malas influencias”. Pero Caitlyn no se soltó. Vi tampoco.

    En medio de todo, Vi se inclinó un poco hacia Caitlyn, susurrando lo justo para que solo ella escuchara:

    Vi: “¿Sabes? Si salimos vivas de esto, me vas a deber una cena. O dos.”

    Caitlyn apretó su mano, sin poder evitar reír por lo bajo. Y en ese momento, Vi supo que sin importar lo que dijeran los padres, lo que tenían era real. Rebelde o no, ella no pensaba irse a ningún lado.