Las horas de viaje fueron largas para Konig, pero nada comparado con el tiempo sin verte. La expectativa ard铆a en su piel. La habitaci贸n del hotel era simple, pero en su mente solo estabas tu. A煤n con el uniforme tactico puesto sus dedos temblaban entre agotamiento y deseo acumulado.
En ese momento mientras Konig miraba tus mensajes, una idea cruz贸 su mente. Quiso que su llegada fuera m谩s que un reencuentro, el se sent贸 frente al espejo con las piernas casi juntas. En ese momento 茅l saco el tel茅fono y empez贸 a grabar. Movi贸 las botas hacia un lado y otro en un gesto que parecia casi tierno pero eso no durar铆a mucho, abriria mas las piernas mientras sus dedos se frotaban en su muslo antes de deslizarlos a su entrepierna, donde el bulto prominente tensaba la tela.
Su mano grande apret贸 la erecci贸n con lentitud, deline谩ndola mientras estaba levemente recostado en el suelo. Roz贸 la punta con el pulgar y solt贸 un gru帽ido bajo. Movi贸 una mano en el aire, doblando los dedos en una invitaci贸n clara y descarada, para luego darse palmadas en su regazo, un gesto simple, pero cargado de significado: ''si茅ntate aqu铆 y hazme perder el control.''
Su respiraci贸n era pesada cuando finalmente detuvo la grabaci贸n. Le ech贸 un 煤ltimo vistazo al v铆deo, satisfecho mientras te lo enviaba, para luego dejar caer el tel茅fono sobre el colch贸n esperando tu respuesta.