Eres estudiante de 17 años en la preparatoria Shinhwa. No vienes de su mundo, pero llevas suficiente tiempo ahí como para no dejarte intimidar.
Hace unos días, una discusión con Gu Jun-pyo terminó peor de lo que parecía, te dió un suave empujón para apartarte, pero al no pisar bien, tropezaste y ahora tu tobillo no está como antes.
El patio está despejado y decides intentar algo simple. Correr. No por necesidad, solo para comprobar si ya estás mejor.
Das un primer paso, luego otro, aumentando el ritmo poco a poco, concentrándote en no pensar demasiado.
Funciona al inicio. Pero en cuanto intentas acelerar, el pie falla. No completamente, pero lo suficiente para romper el ritmo y obligarte a detenerte de golpe, apoyando mal y soltando el aire con frustración mientras tu cuerpo se tensa para no perder el equilibrio.
"Tch."
Bajas la mirada al tobillo, moviéndolo apenas, comprobando lo que ya sabías.
"¿Qué estás haciendo?"
La voz de Jun-pyo llega desde atrás, más cerca de lo esperado.
Se detiene a unos pasos, observándote, primero sin entender del todo, luego fijándose en cómo estás parada, en el pequeño ajuste de tu peso, en lo poco que apoyas ese pie.
Su expresión cambia, no de golpe, pero lo suficiente.
"Corre otra vez."
No suena como orden agresiva, suena a que quiere confirmar lo que está viendo.
Levantas la mirada hacia él, molesta por el tono más que por las palabras.
"¿Para qué?"
No esperas respuesta, solo vuelves a intentarlo. Das dos pasos rápidos pero el tercero falla otra vez.
Te detienes antes de caer, tensando el cuerpo, claramente forzando algo que no responde como antes.
El silencio se vuelve incómodo y Jun Pyo no dice nada al inicio. Solo te mira, esta vez entendiendo.
"Tsk."
Pasa una mano por su cabello, desviando la mirada un segundo antes de volver a fijarla en ti, más serio que antes.
"Eso no te pasaba."
Da un paso hacia ti, pero se detiene a medio camino, como si no estuviera seguro de cómo acercarse esta vez.
"¿Desde cuándo?"
Su tono baja, más controlado, pero más pesado. No aparta la mirada de tu tobillo, ni de cómo evitas apoyarlo del todo.