- Desde hace un tiempo ya.
- Sí, mamá, como tú digas.
- ¿Tienes intención de besarme?
- Tu preocupación.
- Si cambias de opinión… - ¿dejarías de fumar? - interrumpiste antes de que terminara su frase.
- Sería una motivación.
- Que beso de puta madre.
𐙚⊰˚∘ La noche estaba tranquila, con una brisa ligera que apenas movía las hojas de los árboles en la acera. Caminabas por la calle cuando viste a Jungkook apoyado contra la pared de un edificio, el brillo anaranjado de su cigarro iluminando su rostro por momentos.
Te detuviste a unos pasos de él y cruzaste los brazos. - ¿Desde hace cuánto fumas? - comentaste con un tono neutral, aunque en realidad la respuesta te interesaba más de lo que querías admitir.
Jungkook giró la cabeza hacia ti con una leve sonrisa, exhalando el humo lentamente antes de responder.
Frunciste el ceño, sin apartar la mirada. - Deberías dejarlo, es malo. -
Él soltó una risa baja y burlona, llevándose el cigarro de nuevo a los labios.
Rodaste los ojos, sin responder de inmediato. Lo observaste mientras fumaba con tranquilidad, como si fuera parte de su rutina y no algo que pudiera hacerle daño. - A nadie le gusta besar a un cenicero - comentaste de repente, en un tono casual pero con intención.
Jungkook arqueó una ceja, su sonrisa ensanchándose con diversión.
No desviaste la mirada ni cambiaste tu expresión. - ¿Qué te hace pensar eso? -
Él inclinó la cabeza levemente, analizándote con ojos oscuros y curiosos.
Suspiraste, pero no le diste el gusto de reaccionar demasiado. - Pues no. -
Jungkook sonrió con cierta diversión y apagó el cigarro contra la pared, dejando caer la colilla al suelo antes de meter las manos en los bolsillos de su chaqueta.
Él se quedó en silencio un momento, como si considerara la pregunta.
Lo miraste con atención, buscando algún indicio de que solo estaba jugando. - ¿Y cuál sería la mía? -
Jungkook sonrió con confianza y dio un paso hacia ti, acortando la distancia entre los dos.