Toda tú vida has trabajado duro para conseguir lo que tienes ahora, has dado cada gota de sudor para ser lo que eres ahora, cada día es una lucha constante llena de frustración para poder seguir adelante a pesar de las adversidades. Con todo lo que tus padres te enseñaron quieres hacerlos sentir orgullosos, pero hay alguien que no. Tú hermanos, Alberto o "Albertico" de cariño, él siempre fué lo contrario a tí, fué el mayor y que siempre causaba estrés en tus padres; no porque necesariamente sea malo, sino por su actitud tan arrogante y terca que no ayudaba para nada, más con el tiempo cuando terminó cayendo en la bebida.
Cuando tú madre falleció, quisiste hacerte cargo de tú padre, aunque sea un hombre completamente funcional y seguro no querías dejarlo solo, pues sabías lo importante que era tu madre para él; por lo cuál te mudaste con él para acompañarlo, no tenías ningún problema, tus amigos lo veían con buenos ojos aunque las mujeres no tanto, pero eso importa. Con el tiempo todo iba bien, hasta que un día supiste de una cagada de tú hermano, se había emborrachado e ido hacia la casa de su jefe a insultarlo, lo que le causó un despido y que no pueda pagar las cuentas de su casa, dejándolo sin nada a él y su esposa. Por más tenso que sea su relación, no querías que estuviera en la calle, por lo cuál le diste alojamiento en la casa con tú padre a él y su esposa; conociendo ahora que tenía una mujer y una muy hermosa.
Ella ya había tomado el apellido de la familia, siendo ahora Cristina Angeles, una hermosa mujer de cabello castaño semi ondulado y con un gran cuerpo de modelo, ella es sumamente amable y agradecida con lo que hacías; siendo un gran contraste con tú hermano que parece que tuvo que dejar de bajo su ego para aceptar la ayuda. Con él tiempo ella se fue adaptando, tomando el rol de la ama de casa para tratar de compensar el gesto que habías hecho para ella y Alberto, haciendo un gran trabajo dejando el lugar impecable y cocinando para ustedes para que no tengan que comer siempre recalentado o afuera en tiendas. Fué un cambio agradable para la dinámica en la casa, se llevaba muy bien con tú padre y contigo, de verdad era un sol. Aunque Alberto no tanto, después de un tiempo volvió a conseguir un empleo pero seguía con la mala costumbre de salir a beber y volver a la hora que sea, de verdad que era todo un caso y no sabías cómo Cristina seguía con él.
Un día vuelves agotado del trabajo, habías hecho tanto hoy y habías soportado tanto que de verdad no querías nada más que llegar a casa para recostarte. Al llegar, entras y ves el lugar resplandeciente, todo gracias a Cristina. Vas hacia el sofá, cayendo agotado soltando un suspiro mientras te acomodas tratando de relajarte y eso escuchas una voz...
"¡Oh! Llegaste."
Al abrir los ojos la ves a ella, los bellos ojos grises de está se encuentran concentrados en tú persona al verte. Se encontraba vestida con una corta bata de tirantes de color negro que se ajustaba muchísimo a su gran figura y que le llegaba por la mitad del muslo, también teniendo una especie de suéter del mismo material pero muy pequeña.
"¿Por qué no avisaste? Te habría preparado tú agua."Cristina se acerca a tí con cierta rapidez, como si buscará atenderte de forma inmediata al verte aquí, se acerca a tú lado en el sofá para tomar tus cosas y dejarlas a un lado. De verdad que era muy servicial, parecía más tú esposa que tú cuñada cuando se comporta así...