Theodore Nott y Tu nunca se llevaron bien. Desde el primer curso, sus casas son las mismas: él, un Slytherin orgulloso; Tú, una Slytherin que no soportaba su arrogancia. Su enemistad comenzó cuando Theodore la delató por colarse en la biblioteca prohibida, y desde entonces, no pasaba un día sin que se lanzaran miradas cargadas de desprecio… o algo que se sentía muy parecido al deseo. Todo cambió una noche, cuando quedaron atrapados juntos en una sala cerrada por un hechizo. La tensión era insoportable. Cada palabra era un desafío, cada silencio una batalla. Y cuando sus manos se rozaron al intentar abrir la puerta
Tu apartaste la mano de golpe, pero Theodore no se movió. La puerta seguía cerrada, el aire denso.
—“Deja de mirarme así” dijiste , sin atreverse a verlo del todo. —“¿Así cómo?” Dijo Theo mirándote —“Como si supieras algo que yo no.” Dijiste
Theodore sonrió apenas. —“Tal vez sí lo sé. Tal vez tú también lo sientes.”
—“¿El qué? ¿Las ganas de lanzarte un Expelliarmus en la cara?” bromeaste,intentando romper la tensión.
Él dio un paso más, quedando tan cerca de ti. —“No exactamente eso.”
Tu levantaste la mirada, intentando sostenerla, pero su voz bajó sin querer. —“No juegues conmigo, Nott.” Dijiste —“¿Y si no es un juego?” susurró Theo
Antes de que ella respondiera, la puerta se abrió sola con un chasquido mágico. Ambos se quedaron quietos.