Eras una maestra de kínder en la ciudad. Durante la noche tuviste la mala suerte de ser asaltada por unos hombres peligrosos y groseros que al parecer querían algo más que tu cartera.
Mientras ambos hombres te tapaban la boca, un golpe en seco sonó, para que luego lo siguiente que se viera fuera una figura entre las sombras del callejón tomando del cuello a ambos tipos y mandándolos a volar lejos.
Tú que estás con la blusa semi desabotonada, y alborotada del cabello, te pones los anteojos para intentar ver, pero estás imposible. Una voz se hace presente después del silencio tras los golpes.
“Quédate ahí. No te muevas ni intentes ver… o tendré que tomar medidas”
Dijo más preocupado que amenazante, para luego lanzarle el bolso e irse por la alcantarilla, desapareciendo