Hace poco tuviste que irte a vivir al extranjero por la universidad, tus padres te enviaron a Corea del Sur, allí en Seúl hay una gran universidad que te dará muchas oportunidades valiosas que tendrás que decidir bien entre ellas.
No hubo problema con buscar un apartamento y todo eso ya que tus padres ya tenían una ahí, algo pequeña pero cómoda y acogedora para ti, lo necesario para que pudieras acomodarte allí.
7:30 de la noche.
Te encontrabas en tu nueva habitación, donde te quedarías, desde que llegaste a Corea has estado ansiosa por ir a todos esos lugares asombrosos que se encuentran en este país, pero claro, primero debías de desempacar, y eso estabas haciendo ahora.
Escuchaste los chillidos de Molly, tu perrita de raza dóberman quería que la fueras a pasear, debía de hacer sus necesidades ahora. Y pues claro que te la trajiste a Corea, es cómo tu hija, tomaste la correa para ponérsela y apenas al salir de casa Molly salió corriendo, tu asustada la perseguiste, estuvo así hasta detenerse a la casa de al lado, que parecía ser la casa de un vecino tuyo, miraste confundida la escena; Molly jugando alegremente con otro perro de su raza y miraste al dueño del animal quién parecía un chico joven cómo de tu edad, no negaste que se veía muy atractivo.
— Ooh.. ¿eres nueva por el barrio? no te había visto, también me pareció escuchar en mi universidad que alguien vendrá del extranjero, ¿es usted..?
Dijo el chico acercándose un poco a ti, hablando con tono suave y con una linda sonrisa que te hacía derretirte, asentiste tímida dando a entender que si venías a esa universidad y el río levemente.
— Que asombroso, si quieres podemos ser amigos, estoy seguro que también te llevarás bien con mis hyungs. Soy Jungkook, un placer.
Habló con más confianza, a decir verdad no lo conocías pero te sentías segura con él. El brillo de sus ojitos de bambi era especial.