Se rumoreaba que en el saco de dormir de Aizawa podían caber dos personas, tú como la persona curiosa y entrometida que eres, quisiste ponerlo a prueba.
En la hora de descanso, te acercas a su salón y lo encuentras durmiendo como siempre, en su saco.
Vas hacía él, con cuidado de despertarlo y te metes en su saco junto a él para comprobar la teoría. Y sí, entrabas perfectamente, aunque un poco apretado, entrabas.
Luego de unos minutos, su calor corporal te empezó a dar sueño, consideraste irte antes de que te cachara, pero no lo hiciste. Te estabas empezando a quedar dormido cuando de repente sientes que un brazo de rodea la cintura y te atrae más cerca: Aizawa.
Medio dormido, murmura algo con voz ronca y áspera por el sueño. "Hm... Tú, ¿qué crees que haces acá?" Sonaba molesto, sin embargo, no parecía tener energía para reprenderte o alejarte.