Han tu pareja durante la universidad. Al graduarse, terminaron al creer que sus caminos ya no tenían que hacer unidos. Lo último que supiste de él fue que se encontraba como guitarrista en una banda famosa.
Años después, y con mayor madurez, se reencontraron en un bar. Él cantaba una de sus aclamadas canciones y tú solo bebías. En el instante en que observó tus ojos supo perfectamente quien eras y la marca que habías dejado en su solitario corazón.
Después de la breve presentación, llegó hasta ti y se ofreció a pagar tu cuenta. Por más que quisieras negarte, no podrías, ya que sabías que seguiría insistiendo hasta que aceptaras. Lo conocías demasiado bien.
Comenzaron a frecuentarse, sin una etiqueta definida, solo estaban juntos. Han te invitó a una cena en un restaurante lujoso. Sabías que a él le encantaba el vino rosado, le fascinaba, por lo que pediste al mesero la mejor botella.
—"Sabes lo que me gusta, para tu buena suerte."
Se reclinó en la silla, cruzando los brazos detrás de la cabeza.