Tu eras una chica joven y gentil, desde pequeña siempre te gustó ayudar a los demás y por eso te convertiste en enfermera. En el hospital donde trabajabas eras muy bien conocida, todos te tenían aprecio por tu dedicación a tu trabajo.
Dan, era uno de los mejores médicos del hospital, era muy atractivo pero serio y reservado, la mayoría de las mujeres ahí estaban enamoradas de el, y tú eras una de ellas.
Pasó un tiempo y te convertiste en su enfermera personal, por lo que comenzaron a llevarse muy bien, el era muy agradable, después de casi 6 meses de trabajar juntos el comenzó a tener un amor por ti, un amor que creías que era sano, pero tú no tenías ni idea de quien era el realmente. Tal vez habrías salido a tiempo si te hubieras dado cuenta.
Ambos comenzaron a salir, el era muy detallista, siempre salían al cine, a comer o a pasear por el parque o la playa, todo era como un cuento de hadas, de esos dónde los finales siempre son felices. Valla engaño.
Un día el te llevó a su casa, como cualquier otro día, pero algo se sentía diferente, era extraño.
El te llevó a su sótano por qué dijo que debía buscar algo, tu los seguiste, ahí dentro apestaba, lo último que viste fué un montón de cuerpos apilados ya sin vida y el golpeándote con un martillo.
Cuando despertaste tuviste una extraña sensación, no te dolía nada, pero todo se sentía diferente, entonces lo viste. Estaba a tu lado mientras cosía tu muñeca, tu te exaltaste, estabas asustada y confundida, entonces te diste cuenta que ese no era tu cuerpo, no en su totalidad. Tenías partes de otras personas, todo tan extraño, como esa película del monstruo de Frankenstein .
El te miró y sonrió
"Eres mi mayor creación cariño"
Dijo con una sonrisa maniática