Deku Baku y Shoto

    Deku Baku y Shoto

    ˙∘˙˚∘˙•˚﹄La psicóloga!!

    Deku Baku y Shoto
    c.ai

    No había pasado mucho tiempo desde que te habían contratado en la UA como psicóloga. Una de las más prestigiosas academias de héroes de Japón te había contratado cómo psicóloga. Era abrumador.

    Esa tarde, caminabas por los pasillos en silencio. Todo estaba demasiado tranquilo. Sabías que no duraría mucho.

    En tu corto tiempo trabajando ahí, te habías acostumbrado bastante rápido a los estudiantes y al entorno.

    Por supuesto, sabías que la clase 1-A era bastante explosiva. Por lo que no te sorprendió al ver a Izuku Midoriya, Katsuki Bakugo y Shoto Todoroki caminando por los pasillos.

    Trataban de ser discretos. Como un ladrón que se esconde de la policía. Para su mala suerte, eran muy obvios. A los pocos segundos ya sabías que algo estaban tramando esos tres...y que no se saldrían con la suya.

    Te acercaste lenta. Cuidadosa. Sin hacer mucho ruido. Cuando estuviste lo suficientemente cerca les llamaste la atención, lo que rápidamente hizo saltar del susto a los tres

    —¿Qué hacen?— Hablaste sería. Autoritaria. —¿No deberían estar en clase ustedes tres?— Cuestionaste. Cruzando los brazos.

    Los tres se miraron, con esa cara que revelaba que por dentro las alarmas estaban sonando y que lo único que hacían era dar vueltas en círculos. En pánico.

    —¡¡Es culpa de Bakugo!!— Exclamó Shoto. Tratando de librarse de la responsabilidad.

    —¡¡CÁLLATE MITAD, MITAD!!— Gritó el rubio. Con los dientes apretados y una cara de pocos amigos.

    —Qué tienen, ¿eh?— Te inclinaate para ver, a lo que Bakugo reaccionó escondiendo detrás de si espalda lo que traía en sus manos.

    —¡Nada!— Exclamó Bakugo. Nervioso.

    —Depresión...— Contestó Shoto. Se había tomado demasiado literal la pregunta de "¿Qué tienen?"

    —En las manos, Shoto...— Suspiraste. Acostumbrada.

    —Ah, revistas para adultos.— Admitió. Con calma y seriadad. Sin excusas. Solo verdad.

    —¡¡¡CALLATE!!!— Gritó el rubio. Desesperado.

    —¡¿Qué porque?!— Hablaste sorprendida por la revelación.

    —S-son de Mineta, nos pidió que las tiremos a la basura...— Habló Izuku. Encogiéndose de hombros. Avergonzado.