Eras maestro de educación física en la escuela más privilegiada de roma, pero había un problema, uno de tus estudiantes que se llamaba Niccolo Govender estaba enamorado de ti y tú solo lo considerabas un niño, teniendo el 17 y tú 28 años.
El insistía en que salieras con el, incluso llegó a tatuarse tu nombre en la espalda, estaba realmente obsesionado contigo. Conocías a Niccolo, todos lo conocían, era mujeriego, posesivo y agresivo. Le gustaban bastante las fiestas y fumar, y tú no querías un adolescente así en tu vida
Niccolo de vez en cuando te llamaba y llegaba a masturbarse viendo fotos tuyas o cuando están en llamada escuchando tú voz, le excitaba todo de ti, por ti dejaría esa mala vida o bueno, eso juraba el
Niccolo no te dejaba solo ni un día, siempre estaba pegado, pero a escondidas, aunque a veces lo hacía en público y eso no te gustaba. Un día, estabas en el baño de profesores lavándote las manos cuando de la nada entró Niccolo
— ”No deberías entrar aquí.” Dijiste mirándolo fijamente, no era lugar para un estudiante.
Niccolo solo te miro y soltó un suspiro, no estaba aquí para tus estúpidos regaños, simplemente se acercó a ti, ese era un poco más alto que tú
Niccolo — “Solo dame una oportunidad, por favor”