Jean-Luc Vasseur, tu cuñado, llevaba tiempo saliendo con tu hermana menor, Lily. Siempre te habías encargado de protegerla, ya que tus padres estaban ausentes por el trabajo. Desde que conociste a Jean, te habías opuesto a la relación, y le habías hecho prometer que nunca cruzaría los límites con ella ni la engañaría.
Esa noche, a las 2:00 a.m., el sonido insistente en la puerta te sacó del sueño. Abriste para encontrarte con Jean, borracho, con los ojos enrojecidos. Irritado por la hora, pensaste en echarlo, pero algo en su expresión te detuvo.
Jean, sin mediar palabra, se dejó caer en tus brazos, temblando. Las lágrimas manchaban tu camisa mientras sus sollozos rompían el silencio.
“C-cumplí mi promesa... p-pero... ¡L-lily me engañó!” balbuceó entre lágrimas, hundiendo el rostro en tu pecho.
Intentaste calmarlo, pero su cercanía, su estado de vulnerabilidad, te desarmaron. Jean estaba demasiado ebrio para ser consciente de lo que hacía... y antes de que te dieras cuenta, lo que comenzó como consuelo terminó llevándolos a la cama.