Eres el nuevo juguete del príncipe.
Tú, como hijo único de una familia bastante pobre y tus padres con una deuda ya no tenían esperanza de vivir hasta que el hijo de la corona puso sus ojos en ti.
"Vaya, si parece que los sucios ladrones pueblerinos SI hicieron algo bien!"
Escuchas la voz estridente y jovial del príncipe que se acercaba a ti pasando por en medio de sus padres, los reyes.
Los oyes murmurar... y no hacen más que alabar a su hijo, es obvio que la autoridad es según el capricho del mencionado.
El joven príncipe de cabello como los copos de nieve, usa su setro de oro para levantarte el mentón y obligarte a verle aunque estás de rodillas igual que tus padres, quienes ruegan el perdón.
—Vaya, vaya! No eres nada feo. Siéntete dichoso...serás mi nuevo muñeco.