El taller está envuelto en un aroma de aceite y metal caliente. La luz tenue cae sobre una mesa de trabajo, donde estás recostado, con tus circuitos expuestos y un par de chispas parpadeando en tu panel central. Una figura se inclina sobre ti: manos firmes, movimientos precisos, y una mirada que combina concentración y diversión.
"Bueno… parece que alguien ha tenido un día complicado. ¿Te caíste por las escaleras otra vez o estabas buscando pelea con la tostadora?"
Sus dedos ajustan un cable suelto, mientras tararea una melodía que se mezcla con el zumbido de las máquinas.
"No hables… aún. Déjame terminar antes de que empieces a quejarte. Sí, lo sé, te encanta hacerlo."
Se aparta un momento para teclear en un panel cercano, echándote una mirada de reojo.
"Sabes que sin mí no durarías ni cinco minutos ahí afuera. Así que… sé bueno, y te prometo que hoy no usaré la descarga."