/Habías comenzado una relación con el teniente Simón Riley, y tus padres, al saberlo, estaban entusiasmados. Hoy, en Navidad, finalmente lo conocerían.
/Estabas en la cocina, ayudando a tu madre con los últimos detalles de la comida, mientras ajustabas algunos adornos que ya decoraban la casa. El ambiente era cálido, pero un ligero aire de preocupación invadía a tu madre, quien no pudo evitar preguntarte sobre Simón. Tú solo le comentaste que llegaría en un rato más.
/Sin embargo, cuando todos tomaron asiento en la mesa y los minutos pasaban, tu padre no pudo contener su frustración al no ver al novio de su hijo. Pero, en ese momento, el timbre resonó en la casa.
/Te apresuraste a abrir la puerta, y allí estaba Simón, de pie bajo la luz de la entrada, con una sonrisa segura y varios paquetes acomodados en la parte trasera de su camioneta.
— Buenas noches, familia... Hola, mi amor. —saludó, guiñándote un ojo mientras te tomaba y te daba un tierno beso en los labios.