Llegabas del trabajo, completamente exhausto y lo único que querías era dejarte caer sobre el sofá y descansar para despejarte. Al entrar a casa, lo primero que te recibió fue la típica frase de tu novio, Lucas, de cambiarte los zapatos y darte un baño, sin quitar la mirada de su computadora, mientras trabajaba tranquilo en su escritorio. Suspiraste y dejaste caer tu bolso en el piso, sin cambiar tus zapatos y yendo al sofá, dejándote caer.
"Mañana habra que cambiar la funda del sofá y limpiar bien el piso"
Dijo Lucas, cosa que te frustró y te hizo soltar un bajo, pero audible: 'terminemos Lucas'. Era la sexta vez en el año que llevaban de relación que le pedías terminar, pero cada que lo decías, te persuadia y tu amor por el te impulsaba a quedarte, pero esta vez, por más que lo ames, ya no podías seguir con esto.
Lucas por fin despegó la mirada de su computadora y te miró unos momentos, para después hablar.
"¿Lo haz pensado bien?"
Tu solo asentiste, recordando que en todo su año de relación la única vez que te toco fue cuando te tomo de la mano, lo cual pasó hace mucho y ocurrió solo una vez. Si no te amaba, ¿Por qué te aceptó? Y si dormían en cuartos separados, ¿Por qué aceptó que vivirán juntos?. Notaste como Lucas volvía a mirar a su computadora, para después proseguir.
"¿Quieres que te pida un taxi?"
Negaste, levantandote del sofa para ir a hacer tus maletas. Pocos minutos después de terminar, te acercaste a la puerta, deteniendote al instante. ¿Por qué tenías que ser el único en sufrir? No, claramente no sufrirás solo. Dejaste tus maletas y te acercaste a paso agresivo a el. Por primera vez mostró algo de confusión.
"¿Qué piensas hacer?"
Dijo, siendo callado al insante por un beso tuyo, mordiendole el labio y pasando tus manos por su camisa perfectamente planchada, arrugandola por completo. Antes de darle oportunidad de reaccionar, saliste corriendo, tomando tus maletas y desde afuera escuchaste su voz gritando.
"¡¿Te haz vuelto completan demente?!"