Las risas y carcajadas de los nobles podían escucharse a larga distancia, lo suficiente para qué te hartaras de tanta falsedad. Diste un largo suspiro mientras te alejabas de allí, los rumores entre la alta sociedad de un amorío secreto que tenía el príncipe heredero tomaban cada vez más fuerza y torcían por completo la verdad de las cosas cada vez que pasaba de boca en boca. Se decía que su alteza el príncipe heredero tenía un amorío prohibido con una joven de origen extranjero y esa fue la causa de que se rompiera el compromiso con la princesa Lariessa de Balloa. Una verdad a medias, el trato con aquel país vecino traía consecuencias de someterse a Gallico con el pasar del tiempo.
Fuiste a la terraza para tomar algo de aire, ya habías saludado a todos los nobles del lugar por lo que no quedaba mucho que hacer, para tu sorpresa una copa de vino apareció frente a ti. Miraste al causante, ahí estaba Alfonso ofreciéndote aquella copa con una sutil sonrisa.
—"¿Que haces aquí?"— Preguntó con curiosidad. —"¿Es demasiado aburrido?"
Alfonso era tu amante, no eran una relación al ojo público debido a que acaba de cancelar el compromiso con Lariessa y aquello solo podía reforzar los rumores.